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un poco menos marrón

15 Dic

Mi hijo va a una escuela pública, ha empezado P3 este año. En la clase de mi hijo son 25 niños originarios de casi 25 países distintos, Bangladesh, Pakistán, India, Nepal, Marruecos, Argelia, Honduras, Perú, Uruguai, Venezuela, México, República Dominicana, Francia, Italia, China, Filipinas,  hasta hay algunos con padres españoles, mi hijo, nacido en Marruecos y otra niña que es gitana. Mi hijo es el único catalanoparlante de su clase, en una escuela en la que la lengua vehicular es el catalán, un 50% no habla en su casa ni catalán ni castellano.

Cuando estaba buscando escuela una compañera me dijo que en una escuela con ese porcentaje de niños inmigrantes era imposible que los profesores pudieran seguir la materia y que tuviera un buen nivel. No se si lo tiene, a mi me gusta mucho lo que hacen y mi hijo, a diferencia del año pasado (también era el único catalanoparlante de la clase), va súper contento cada día.

Cuando hice el comentario en una reunión en el ICIF la respuesta fue: Si que están mal las cosas. No me lo había plateado así, yo le he visto siempre cosas positivas… pero quizás yo tengo un problema.

Cuando iba a las puertas abiertas de las escuelas explicaban que allí no se daba inglés hasta primero porque ya había mucha diversidad lingüística, y una madre me dijo que ella quería una escuela en la que hicieran inglés desde P3. En la clase de mi hijo el 40% tiene como lengua materna o como una de las lenguas que se habla en casa el inglés…

Las primeras semanas de curso estuvieron conociéndose entre ellos, aprendiendo los nombres, mirándose las caras, el color de los ojos… Imagino, porque mi hijo estuvo dos semanas hablando de E. sin parar, que lo hicieron en parejas y a mi hijo le tocó E.

Un día me preguntó:

-¿Porque yo soy marrón y E. es… es… es menos marrón?

Estas preguntas están siempre bien porque puedes hablar de muchas cosas, de genética, de orígenes, de colores de piel y personas… En el caso de E. es fácil: se parece a su madre (la que lo deja por la mañana en el cole), su padre (elq eu lo va a buscar por la tarde) es más marrón, como su hermana. Me resultó curioso que si los niños a esa edad no ven los colores a mi hijo lo único que le interesara saber es porque su amigo E. es menos marrón que él.

A mi me parece que si en P3 hacen esta actividad de mirar a los demás y compararse, ver el color de su pelo y de sus ojos… para mi está claro que los niños en P3 ven los colores, o ¿quizás lo hacen para que aprendan a verlos? Me hizo recordar un artículo que leí una vez (va, no os voy a engañar ¡debió ser un documental!) que explicaba que los caucásicos (supongo yo que los que viven rodeados de caucásicos porque sino no le veo la lógica) recuerdan las caras fijándose únicamente en la partes superior (ojos, pelo) y en cambio el resto de mundo se fija en toda la cara (la forma, la boca, la nariz, las orejas, los ojos y el pelo).

Ese fin de semana coincidió que estuvimos en un taller, nada que ver con al escuela, en el que teníamos que hacer un muñeco que representaba que era un gigante (en miniatura) y teníamos que pintar una bola de porex que era la cara. En todas las mesas había pintura roja, amarilla, azul y habían puesto en un bote pintura roja mezclada con blanca que, para quien nunca haya hecho la mezcla, da rosa. Todos los niños de nuestra mesa, todos, mayores de 5 años pintaron la bola de color rosa, los más pequeños, todos, la pintaron roja pese a las quejas de algún padre/madre/abuela.

Una monitora se acercó a mi hijo y le preguntó:

¿Estás haciendo un demonio?

– No, estoy haciendo un gigante.

Para quien no haya hecho mezclas, el rojo con el negro da marrón… igual de complicado que mezclar blanco con rojo.

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naughty

29 Sep

Naughty es una palabra inglesa que quiere decir malo, desobediente, travieso… a veces me llegan mails a la carpeta de spam que contienen esta palabra, no sé si ponerla en el blog va a hacer que suba el número de visitas… 

 

Hace una semana, cuando entramos de nuevo en la creche en la que estuvo mi hijo, coincidimos con una familia que iba a recoger al niño que acababan de kafalar. Era un matrimonio marroquí, una familia con un alto poder adquisitivo de una ciudad más grande a unos cuantos kilómetros. El niño debía tener unos 4 o 5 meses como mucho. Nosotros hacía 5 minutos que habíamos entrado por la puerta.

 

El hombre hablaba inglés y cuando las cuidadoras le dijeron que mi hijo, que estaba por allí jugando, era uno de los niños que habían estado en la creche se me acercó y me dijo:

 

He’s naughty, isn’t he? (Es malo ¿no?)

Le contesté que no, que era un niño movido, como casi todos los niños de su edad, pero no malo.

They are all like this, is because they don’t get enough affection when they are here. (Todos los son, es porque no reciben suficiente afecto cuando están aquí).

 

No estoy de acuerdo con esa afirmación, generalizar siempre es malo, y para ejemplo cualquiera de los chicos que han crecido y se han criado en la creche dónde vivió mi hijo. No entendí el porque de esa frase, en ese momento, en ese lugar, dicha además por una persona que iba a llevarse a casa a uno de “esos” niños naughties.

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La(s) mujer(es) árabe(s)

31 Dic

Hace algunos días, El País publicó un artículo titulado “La revolución silenciosa de las mujeres árabes”. En él, la profesora de Sociología del Mundo Árabe e Islámico Gema Muñoz nos cuenta algo que parece de perogrullo: las mujeres árabes no son un todo homogéneo, las hay de muchos estilos, ideologías, aspectos y características. No hay una mujer árabe (silenciosa y cubierta con un velo), sino muchas. Y como sucede en Occidente – y en el resto del mundo – están viviendo un momento de cambio intenso e irreversible.

Buena parte de los occidentales somos incapaces de ver a la mujer árabe debajo del hiyab que la cubre. Y el debate del velo es una prueba de ello. Discutimos el derecho de una adolescente a llevar un pañuelo en la cabeza, lo comparamos con otros símbolos religiosos (como si un crucifijo en un aula tuviera algo que ver con al libertad individual de vestirse como uno quiera), arremetemos contra el Islam, amenazamos con desescolarizar a las niñas que no cumplan con las normas de vestuario (como si alejarlas de la escuela las fuera a hacer más libres), y argumentamos que no es una elección libre, sino impuesta por los hombres de la casa. Como si nosotros, que pretendemos prohibirlo, fuéramos mucho mejores.

Mi tiempo en Marruecos, me hizo llegar a la conclusión de que el velo tiene mucho que ver con la religión, claro, y también con la sumisión – o con la protección de la mujer, según el punto de vista… hay mujeres que se sienten protegidas cubriéndose el pelo, como otras en Occidente se sienten más seguras no llevando minifalda. Pero diría que es esto y mucho más: tiene mucho de costumbre, marca clase social, edad y estado civil, tiene que ver con la estética, con la moda y si me apuras, hasta con la higiene – no todas las mujeres tienen la posibilidad de lavarse el pelo a menudo.

¿Cómo son las mujeres árabes más allá del estereotipo? Si queréis conocerlas, no os perdáis el libro de Fátima Mernissi “Marruecos a través de sus mujeres”, un libro de entrevistas a “las mujeres del silencio, las que se deslizan por la vida sin que nadie las vea o las oiga”, que le hicieron descubrir que las mujeres reales de Marruecos no tienen nada que ver con ese estereotipo de mujer callada, sumisa y dependiente, sino que son en realidad un importante agente económico: “los pilares de la familia, alimentan al marido y a los hijos, y son más fuertes que los hombres”.

O conoced a las protagonistas de este artículo, tres hermanas holandesas de origen marroquí, autoras del blog  Hijab & the City, que piden el derecho a no ser consideradas ni terroristas ni estúpidas.

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