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la henna

1 Ene

Estaba sola en Marruecos, sin demasiadas cosas a hacer, excepto ir a la creche, un día de fiesta y un poco cansada ya de tanto biberón y como mi amigo Hassan me había invitado a su casa decidí aceptar la invitación y cogí el taxi colectivo para plantarme en la ciudad donde nació mi hijo.

Ya que este post lo he titulado henna escribiré solo sobre la parte del viaje referente a la henna

Era ya de noche y salimos a visitar a las tías de Hassan. Las calles estaban a oscuras y hacía un frio que pelaba. Fuimos andando hasta una puerta de esas metálicas con dibujos hechos con tiras de chapa soldados pintada de color gris. Llamamos y nos abrió un niño, entramos y la vista fue para mi cómo la de uno de esos harem de las mil y una noches, había unos arcos de herradura apuntados con unas columnas a cada lado y unas cortinas vaporosas. La escena estaba iluminada solo con al luz roja de un brasero y las mujeres estaban tumbadas en los sofás detrás de la cortina secándose la henna de los pies en el fuego. Todo olía a henna y a carbón.

Nos sentamos y las tías de Hassan me preguntaron si quería hacerme la henna… evidentemente sí quería.

La henna huele a hiervas,a establo, y cuando se va secando pica, pica mucho (eso me hizo pensar que se utiliza para  cerrar y desinfectar la cicatriz de la circuncisión de los niños…), pica, pica… escuece.

La henna es un tinte que se obtiene de una planta y se usa para teñir el pelo, para colorear o dibujar sobre la piel y también se usa para teñir cueros, lana… es de color marrón rojizo oscuro y tiene propiedades antifúngidas, antisépticas, antihemorrágicas y es un repelente de insectos. Se utiliza para adornar las manos y los pies de las novias en las bodas, pero además se le tribuyen propiedades mágicas para alejar a los dijns. Cada dijina tiene sus dibujos, incluso también tonalidades de henna y olores preferidos (que consiguen mezclando con el polvo de henna otras hiervas y especias).

El color de la henna depende mucho de la región en la que se ha cultivado ya esta relacionado con las características del suelo, pero en la misma planta con los brotes tiernos se produce una henna de un color más oscuro e intenso y con las hojas y tallos se consigue una henna más pálida. Para oscurecer el color se añade añil o aceites esenciales como el del árbol del te, que son también productos naturales, o simplemente calor a la mezcla. En algunos casos se añade alguna substancia química para modificar el color que puede dar reacción alérgica, este tipo de henna no huele a hierba seca.

El resultado depende también de la piel y de la zona en la que se dibuja, las manos quedan siempre más oscuras y los brazos, piernas y pies más claros, pero la misma henna utilizada en distintas personas puede dar distintos tonos.

En el zoco y los mercados podéis ver unas hojas donde estan dibujados los dibujos que decoran manos y pies, esto son plantillas que se pegan y se pueden reutilizar. También se puede encontrar la henna en polvo que se prepara mezclándola con agua caliente y zumo de limón y dejándola reposar antes de usar. Luego se aplica para hacer los dibujos con una jeringa. A los niños también se les pintan las manos y los pies, pero se suele hacer sin dibujo, pintándolas todas enteras al modo más tradicional o dibujando una redonda en la palma.

En los dibujos se puede distinguir diferentes motivos: la cadena (una especie de zig-zag entre dos líneas paralelas que sirve para separar diferentes dibujos), los rombos o diamantes (de protección contra el mal de ojo), la serpiente y las espinas de pescado  (símbolos medicinales), etc… Estos símbolos se usaban antes de la llegada del islam en los tatuajes permanentes que se han dejado de hacer ya que el islam considera el tatuaje como algo negativo.

La henna se deja sobre la piel hasta que se seca y el color queda fijado, entonces es de un color amarillento que se va volviendo naranja y puede durar una semana o más.

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princesas de Marruecos

3 Ago

Íbamos al cole por la mañana y en la esquina había un grupo de mujeres hablando, vestidas con shilaba (djelabba se escribe creo) y pañuelos en la cabeza. Mi hijo se paró al lado mirando curioso y en voz baja me dijo: Son de Marruecos (seguimos andando)… es que Marruecos está lleno de princesas.

 

La shilaba es la vestimenta típica, tanto para hombres como para mujeres. Es una camisa ancha y larga, de manga larga y con capucha, que tiene dos aberturas en el lateral (pero no bolsillos).

Las shilabas para hombres pueden ser de lana o de telas más ligeras para el verano, en colores tierra, lisas o con rallas verticales, con más o menos bordados en el cuello y los puños.

Debajo de la shilaba se puede llevar el caftán (palabra de origen persa que significa coraza), también una camisa larga sin cuello, que lleva muchos botones bordados en la parte de delante. Encima de la shilava se puede llevar el shilham, una especie de capucha de lana o fieltro de color liso, normalmente negro o blanco, que se identifica con las clases sociales más privilegiadas. Para calzar, las babuchas (belgha), una zapatillas de piel que para los hombres suelen ser de tonos tierra, marrones, negros y amarillos.

También llevan shilaba muchas mujeres, de colores vivos y brillantes (se usan muchos materiales sintéticos). Debajo las mujeres llevan una camisa llamada qmiss y pantalones anchos, serual.

En los pueblos y pequeñas ciudades algunas mujeres llevan aún el haik. El haik es una tela fina (puede ser también de lana) con la que se envuelve el cuerpo, desde la cabeza hasta las piernas. La tela puede ser lisa o con estampados de colores y suele ser de algodón.

El vestido que usan las mujeres los días de fiesta el caftán. A diferencia del caftán de hombre, que es prácticamente un recuerdo de otras épocas, el femenino se ha transformado y embellecido con el paso de los años. Encima del caftán se lleva un cinturón bordado con hilo de oro y plata que se ciñe a la cintura, el hizam. También se usan formas más sencillas de caftán para estar por casa.

La mujeres también calzan babuchas, bordadas con hilos de oro o plata, seda, o de algodón con muchos colores.

Cada zona, tribu o grupo tiene sus propias vestimentas típicas, que se conservan aún en las zonas rurales…. Sería muy difícil enumerarlas todas (básicamente porque no tengo ni idea…). Evidentemente tanto en ciudades como en pueblos, mucha gente viste de forma europea (o americana según se mire…) y solo usan los trajes tradicionales para ir a la mezquita, para las fiestas, bodas y otras ocasiones (o nunca…)
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solidarité femenine (casablanca)

26 Mar

En Marruecos ser madre soltera implica en la mayoría de casos ser rechazada por la sociedad,  la propia familia… incluso enfrentarse a una pena de cárcel por adulterio (entre 3 y 6 meses).

En 1985 se creó en Casablanca esta asociación que ayuda a madres solteras, generalmente mujeres jóvenes, que han decidido quedarse con sus hijos a tirar adelante. La asociación tiene casas de acogida donde viven madres de entre 15-35 años, gestiona dos cafeterías, un hammam para mujeres, gimnasio y un salón de belleza, donde trabajas estas madres de forma que la asociación se autogestiona. La asociación ofrece también a las madres cursos de formación, alfabetización y conocimiento de sus derechos y deberes. También les busca empleo para que puedan ser económicamente independientes y mantener a su familia. Y trabaja algo muy importante, papeles para los niños (certificados de nacimiento sobretodo).

 

También puede interesarte: Entrevista con Aicha Ech-Channa presidenta de la Asociación.

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La(s) mujer(es) árabe(s)

31 Dic

Hace algunos días, El País publicó un artículo titulado “La revolución silenciosa de las mujeres árabes”. En él, la profesora de Sociología del Mundo Árabe e Islámico Gema Muñoz nos cuenta algo que parece de perogrullo: las mujeres árabes no son un todo homogéneo, las hay de muchos estilos, ideologías, aspectos y características. No hay una mujer árabe (silenciosa y cubierta con un velo), sino muchas. Y como sucede en Occidente – y en el resto del mundo – están viviendo un momento de cambio intenso e irreversible.

Buena parte de los occidentales somos incapaces de ver a la mujer árabe debajo del hiyab que la cubre. Y el debate del velo es una prueba de ello. Discutimos el derecho de una adolescente a llevar un pañuelo en la cabeza, lo comparamos con otros símbolos religiosos (como si un crucifijo en un aula tuviera algo que ver con al libertad individual de vestirse como uno quiera), arremetemos contra el Islam, amenazamos con desescolarizar a las niñas que no cumplan con las normas de vestuario (como si alejarlas de la escuela las fuera a hacer más libres), y argumentamos que no es una elección libre, sino impuesta por los hombres de la casa. Como si nosotros, que pretendemos prohibirlo, fuéramos mucho mejores.

Mi tiempo en Marruecos, me hizo llegar a la conclusión de que el velo tiene mucho que ver con la religión, claro, y también con la sumisión – o con la protección de la mujer, según el punto de vista… hay mujeres que se sienten protegidas cubriéndose el pelo, como otras en Occidente se sienten más seguras no llevando minifalda. Pero diría que es esto y mucho más: tiene mucho de costumbre, marca clase social, edad y estado civil, tiene que ver con la estética, con la moda y si me apuras, hasta con la higiene – no todas las mujeres tienen la posibilidad de lavarse el pelo a menudo.

¿Cómo son las mujeres árabes más allá del estereotipo? Si queréis conocerlas, no os perdáis el libro de Fátima Mernissi “Marruecos a través de sus mujeres”, un libro de entrevistas a “las mujeres del silencio, las que se deslizan por la vida sin que nadie las vea o las oiga”, que le hicieron descubrir que las mujeres reales de Marruecos no tienen nada que ver con ese estereotipo de mujer callada, sumisa y dependiente, sino que son en realidad un importante agente económico: “los pilares de la familia, alimentan al marido y a los hijos, y son más fuertes que los hombres”.

O conoced a las protagonistas de este artículo, tres hermanas holandesas de origen marroquí, autoras del blog  Hijab & the City, que piden el derecho a no ser consideradas ni terroristas ni estúpidas.

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