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¡al furgón!

28 Sep

cuento infantil sobre racismo

Hoy hemos ido a la biblio… he cogido un libro porque he mirado las dos primeras páginas, es un cuento para niños, peques, y he pensado que podía estar bien para hablar de racismo, y bueno… porque hemos visto más de una vez a la poli parar a negros y magrebíes en la calle para pedirles los papeles con el furgón al lado, hasta una vez vimos como detenían a un chico y se lo llevaban enmanillado después de tirarlo al suelo justo delante del parque donde jugábamos.

Pongo el resumen aquí:

Un niño observa cómo la policía pide la documentación a todos los extranjeros que se encuentra y los detiene… ¿Por qué se los llevan? ¿Habrán hecho algo malo? Al final terminan deteniendo al mismo Sol por no tener la documentación en regla. Esta historia es a la vez un divertido cuento y una obra crítica con las leyes de extranjería, por lo que resulta un álbum adecuado para distintas franjas de edad. También puede resultar útil para trabajar temas como la tolerancia o la integración cultural. Todo ello sin perder en ningún momento el buen humor. La ilustración es sencilla y de gran colorido.

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me moroquizo

10 Feb

He leido muchas veces que nosotros (los padres adoptivos blancos de niños y niñas de otros colores) los blanqueamos, que cuando van cogidos de nuestra mano no los ven tan moros o tan negros.

A mi me pasa el revés, no solo no blanqueo a mi hijo sino que él me moroquiza… a mi y a veces al resto de mi familia.

Mi padre iba andando hacia al parque con mi hijo de la mano y se cruzó con un hombre, marroquí, al que no había visto nunca que le dijo: Salam alikum. A mi padre no se le han dado nunca bien los idiomas y contestó: Buenas tardes.

Fui, con mi hijo, a recoger su NIE. Hice la cola y cuando me tocó entregué el papel sin decir nada (la cola era para recoger el NIE ¿qué iba a decir?) y me pregunta la mujer (con basstantes malas maneras): ¿Eres su madre? (no, tutora) No tu no eres su madre, los NIEs solo los pueden hacer los padres  ¿No entiendes español? (si) Dame tu NIE (le importa si le doy el DNI, es que NIE no tengo…). El problema no es moroquizarme o que un funcionario tenga un mal día, el problema es que el trato cambia a partir de sacar el DNI.

En el parque mi hijo está tirando arena por los aires, aunque no hay más niños cerca (está bastante solo en el parque ya que es casi al hora de comer) ya está avisado, yo estoy a un metro de pie junto a él, pero antes de poder ejecutar el aviso se cerca un abuelo y le da un toque con el pie y le dice: ¡Niño! eso no se hace, claro, cómo “esas madres” no les dicen nada a “estos niños”… Entonces entra en acción mi madre, rubia de ojos verdes que nos blanquea a todos, que no le da una patada al abuelo porque hay más gente delante y se corta. El abuelo también se corta ante la abuela caucásica y se va mirándome de reojo con cara de estar pensando si soy o no “de aquí”. Mi hijo no necesita que le defiendan por lo que se ve, ya le ha dicho al abuelo que se aparte ¡hombre! que sino le va a ir arena a los ojos (porque él, evidentemente, va a seguir tirando la arena por los aires).

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Artículo 510 del Código Penal

1. Los que provocaren a la discriminación, al odio o a la violencia contra grupos o asociaciones, por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión o creencias, situación familiar, la pertenencia de sus miembros a una etnia o raza, su origen nacional, su sexo, orientación sexual, enfermedad o minusvalía, serán castigados con la pena de prisión de uno a tres años y multa de seis a doce meses.

2. Serán castigados con la misma pena los que, con conocimiento de su
falsedad o temerario desprecio hacia la verdad, difundieren informaciones injuriosas sobre grupos o asociaciones en relación a su ideología, religión o creencias, la pertenencia de sus miembros a una etnia o raza, su origen nacional, su sexo, orientación sexual, enfermedad o minusvalía.

un poco menos marrón

15 Dic

Mi hijo va a una escuela pública, ha empezado P3 este año. En la clase de mi hijo son 25 niños originarios de casi 25 países distintos, Bangladesh, Pakistán, India, Nepal, Marruecos, Argelia, Honduras, Perú, Uruguai, Venezuela, México, República Dominicana, Francia, Italia, China, Filipinas,  hasta hay algunos con padres españoles, mi hijo, nacido en Marruecos y otra niña que es gitana. Mi hijo es el único catalanoparlante de su clase, en una escuela en la que la lengua vehicular es el catalán, un 50% no habla en su casa ni catalán ni castellano.

Cuando estaba buscando escuela una compañera me dijo que en una escuela con ese porcentaje de niños inmigrantes era imposible que los profesores pudieran seguir la materia y que tuviera un buen nivel. No se si lo tiene, a mi me gusta mucho lo que hacen y mi hijo, a diferencia del año pasado (también era el único catalanoparlante de la clase), va súper contento cada día.

Cuando hice el comentario en una reunión en el ICIF la respuesta fue: Si que están mal las cosas. No me lo había plateado así, yo le he visto siempre cosas positivas… pero quizás yo tengo un problema.

Cuando iba a las puertas abiertas de las escuelas explicaban que allí no se daba inglés hasta primero porque ya había mucha diversidad lingüística, y una madre me dijo que ella quería una escuela en la que hicieran inglés desde P3. En la clase de mi hijo el 40% tiene como lengua materna o como una de las lenguas que se habla en casa el inglés…

Las primeras semanas de curso estuvieron conociéndose entre ellos, aprendiendo los nombres, mirándose las caras, el color de los ojos… Imagino, porque mi hijo estuvo dos semanas hablando de E. sin parar, que lo hicieron en parejas y a mi hijo le tocó E.

Un día me preguntó:

-¿Porque yo soy marrón y E. es… es… es menos marrón?

Estas preguntas están siempre bien porque puedes hablar de muchas cosas, de genética, de orígenes, de colores de piel y personas… En el caso de E. es fácil: se parece a su madre (la que lo deja por la mañana en el cole), su padre (elq eu lo va a buscar por la tarde) es más marrón, como su hermana. Me resultó curioso que si los niños a esa edad no ven los colores a mi hijo lo único que le interesara saber es porque su amigo E. es menos marrón que él.

A mi me parece que si en P3 hacen esta actividad de mirar a los demás y compararse, ver el color de su pelo y de sus ojos… para mi está claro que los niños en P3 ven los colores, o ¿quizás lo hacen para que aprendan a verlos? Me hizo recordar un artículo que leí una vez (va, no os voy a engañar ¡debió ser un documental!) que explicaba que los caucásicos (supongo yo que los que viven rodeados de caucásicos porque sino no le veo la lógica) recuerdan las caras fijándose únicamente en la partes superior (ojos, pelo) y en cambio el resto de mundo se fija en toda la cara (la forma, la boca, la nariz, las orejas, los ojos y el pelo).

Ese fin de semana coincidió que estuvimos en un taller, nada que ver con al escuela, en el que teníamos que hacer un muñeco que representaba que era un gigante (en miniatura) y teníamos que pintar una bola de porex que era la cara. En todas las mesas había pintura roja, amarilla, azul y habían puesto en un bote pintura roja mezclada con blanca que, para quien nunca haya hecho la mezcla, da rosa. Todos los niños de nuestra mesa, todos, mayores de 5 años pintaron la bola de color rosa, los más pequeños, todos, la pintaron roja pese a las quejas de algún padre/madre/abuela.

Una monitora se acercó a mi hijo y le preguntó:

¿Estás haciendo un demonio?

– No, estoy haciendo un gigante.

Para quien no haya hecho mezclas, el rojo con el negro da marrón… igual de complicado que mezclar blanco con rojo.

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Tambien puede interesarte:

por cuatro esquinitas de nada

5 Mar
En una de nuestras visitas a la biblioteca (vamos bastante pero solo una vez al mes nos llevamos cuentos a casa, dos, uno lo escojo yo, el otro mi hijo) vi un cuento que habían recomendado en un foro de adopción, estaba allí delante del resto de cuentos, lo vi a la primera y nos lo llevamos a casa.
 
 
Un pequeño cuento escrito e ilustrado por Jérôme Ruillier y editado por Juventud. (Jérôme Rullier tiene otros cuentos, uno de ellos “Hombre de color” de vez en cuando me llega al correo como uno de esos mensajes que no para de dar vueltas por la red, creo que está basado en un poema africano.)

 

Vuelvo al cuento del título. Es un cuento muy sencillo pero que a la vez es tremendo lo bien que transmite la idea que quiere explicar.

Lo miramos y leímos por la noche en la cama, mi hijo completamente hipnotizado, preocupado por el pequeño cuadrado, hasta que llegamos al final y con una cara de sorpresa y alegría me dijo: ¡Claro! ¡Ahora sí!
 

No os lo puedo explicar porque perdería la magia, por eso os recomiendo que lo busquéis y os lo leáis.

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moro de mierda

19 Nov

Hace algunas semanas, el periódico de Catalunya publicó este artículo  de la escritora catalana Najat El Hachmi, que generó una fuerte polémica. No hace falta más que leer los 125 comentarios que hay a continuación del artículo para percatarse de ello.

El artículo no merece mucho más comentario. Todos los que tenemos hijos con su procedencia escrita en la cara hemos vivido o vamos a vivir momentos como el que narra. No quizás mientras los niños sean pequeños y nuestra presencia a su lado les blanquee (en el caso de los niños adoptados), pero llegará el día en el que irán solos, irán en metro y el asiento de al lado quedará vacío, verán a alguna señora agarrar más fuerte la cartera cuando pasan, les negarán la entrada en las discotecas, les rechazarán en un puesto de trabajo a pesar de su currículo impecable, deberán aprender a cruzar la acera cuando vean un grupo de chicos con la cabeza rapada, y deberán decidir en qué momentos ignorar y en qué momentos contestar a los comentarios racistas. O denunciarlos.

En cambio, me parecen muy interesantes los comentarios de los lectores. Me parece una radiografía muy transparente de la sociedad en la que vivimos.

De entrada, es evidente que no se entendió el título. ¿A qué país de mierda se refiere? No, como piensan muchos lectores ofendidos, a Cataluña o España, sino a este al que pertenecen todos los que alguna vez se han oído llamar “… de mierda”. Pobladísimos porque son, somos, muchos. Y este es otro argumento que utilizan: “No te quejes, a mí también me han llamado catalán de mierda, extremeño de mierda”… o sea, como a todos nos han insultado alguna vez, ¿nadie tiene derecho a quejarse? Luego están los que lo consideran “cosas de niños”. Algo incomprensible, porque en ningún punto del artículo se dice que sea un niño el emisor del insulto. Por supuesto, no pueden faltar las alusiones al integrismo islámico, al país de origen de la autora, al trato que se da a las mujeres en los países musulmanes… un totum revolutum que denota ignorancia sobre Marruecos, el Islam y la vida y obra de Najat el Hachmi.

El comentario más valorado la interpela diciendo: “no sea desagradecida: este país “de mierda” le ha permitido a usted ser una mujer libre y de éxito, algo que en su “hermoso” país dudo que consiguiera”. Y esto también me llama la atención. ¿Por qué esta obsesión con el agradecimiento? Como si los inmigrantes no trabajaran más duro que nadie, cobrando menos, pagando impuestos igual que nosotros… Como si Najat El Hachmi, una de las escritoras catalanas contemporáneas más interesantes, no hubiera contribuído a la cultura y la economía catalanas probablemente bastante más que muchos de los lectores de su artículo, por muchos apellidos catalanes que tengan.


Najat El Hachmi llegó a Cataluña con 7 años. Ha crecido, estudiado, trabajado, contribuído, amado, parido, en Cataluña. Se considera catalana, como dejó claro en su primer libro, “Jo també sóc catalana”. Su hijo ha nacido en Vic y crece en Granollers, dos ciudades de la Cataluña interior. ¿Hasta qué generación tienen que sentirse agradecidos? ¿Hasta qué generación les consideraremos “de fuera”?

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