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yo y el abandono

19 Jun

Soy madre de un niño. Un niño de 5 años que hace tiempo que no tiene suficiente con “no pudieron cuidar bien de ti y te buscaron otra familia”. Un niño que fantasea con que se pueda encontrar lo que no sabemos buscándolo en google porque allí se encuentran todas las respuestas a los que no sabemos. Un niño que sabe quien es su mamá y su familia, un niño vinculado, pero que imagina cómo es su madre, cómo es su padre…. sí, biológicos pero sus padres también, sin otros adjetivos detrás.

Soy bisnieta de una persona adoptada. Adoptada pero sobretodo abandonada. Una persona reabandonada después de una adopción que no era una adopción. Una persona que abandonó después a sus hijos cuando estos aún la necesitaban. Una persona que no se vinculó a su vida ya que no era la que quería vivir. Soy nieta de una persona abandonada con una peculiar forma de entender lo que es el amor maternal.

Soy prima de una persona adoptada. Una adopción fracasada. Una persona que ha desaparecido ya que no pudo soportar el dolor que le causaron. Una persona a quien se le negaron sus orígenes y a quien se pretendió borrar su pasado. Una persona víctima del desconocimiento. Una persona adoptada en una situación que ahora se considera de riesgo para el éxito de la adopción por una familia sin ningún conocimiento y muy mal asesorada por personas con muy buena fe. Una persona a quien se rompió lo único que le quedaba de su familia de origen, la foto de sus padres, y que por mucho que pasaran los años no hubo nada que le hiciera olvidarlo.

Soy amiga de una persona adoptada. Fui adolescente con él, viví junto a él y con la misma perplejidad el momento de la revelación. Lloré junto a él durante esos días de nuestra adolescencia el miedo a no ser quien creía que era. Y esos días yo también busqué en casa fotos de mi madre embarazada y dudé, dudé de todo.

Hasta que no he sido madre (adoptiva) no he sido consciente de lo mucho que ha influido en mi vida, en mi familia, el abandono.


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la historia de A

27 Feb

Estaba muy cansada de mis aventuras marroquíes durante uno de los días de fiesta, llovía, y mi peque estaba en la cuna… no apetecía hacer mucha cosa así que me quedé en el sofá de la sala de juegos hablando con dos de los chicos mayores. Me gusta hablar con ellos .

Conozco a A. hace casi 4 años, entonces él debía tener 10 y solía venir muy a menudo a la sala de los bebes a jugar con ellos y a dar biberones y papillas. Le gustan mucho los niños y tiene mucha paciencia. También le gusta mucho hablar con la gente que se acerca al centro, le gusta saber cosas y preguntar.

Cuando estaba terminando la kafala de mi hijo mayor durante el Ramadán A. me dijo que después de las fiestas se iría a pasar un tiempo con su familia, que estaba muy lejos y por eso no podía ir mucho pero que a veces les visitaba… no supe qué creer .

A. está en el centro desde bastante pequeño y vive en una de las casas de mayores, unas casas donde conviven 6 o 7 niños de distintas edades con dos “madres-cuidadoras” que se turnan cada 24 horas. Dice que se llama Messi de apellido, aunque no es cierto yo le llamo por ese nombre.

Esa tarde mientras pensaba si salía bajo la lluvia o me esperaba a que dejara de llover, A. me contó que le habían kafalado y que había ido a vivir con su nueva familia, muy lejos (me dijo la ciudad y realmente era muy lejos) y que estuvo con ellos 2 meses de vacaciones pero le dijeron que debía olvidar toda su vida anterior, debía olvidar la casa donde había vivido toda su infancia, sus madres-cuidadoras, sus compañeros-hermanos… le dijeron que no podía llamarlos por teléfono, ni podría contactar por internet, que no podría visitarlos nunca más…

¿Qué extraños mecanismos mentales llevan a una familia a pretender que su hijo adoptado, y ya mayor, olvide todo de su vida anterior?

Seguramente hubo más cosas que fallaron. Principalmente las expectativas de ambos lados. A. quería una madre, una madre que lo quisiera y lo cuidara de forma incondicional. A sus kafils les falló seguramente la formación, que en Marruecos es nula y en España si tienes algún problema tampoco es suficiente muchas veces,  y la motivación, querían recoger a un niño desafortunado, hacer una buena obra, un niño abandonado por sus padres, un hijo del pecado, y esperaban gratitud eterna.

A. decidió volver al centro y se volvió. Con 12 años cogió una autobús y se volvió al centro. El juez le dijo que como era ya mayor podía decir qué quería hacer y que como ya había vivido en el centro si quería podía volver allí.

Sigue allí y, aunque le sigue gustando hablar con la gente que se acerca al centro, no le veo ya esa mirada de entre esperanza, nerviosismo y envidia cuando se acerca una familia para kafalar a uno de los pequeños… ¿resignación? yo lo veo relajado, tranquilo, lleno de planes de futuro, responsable, quizás demasiado maduro en algunas cosas y un poco infantil en otras…
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