pedazos de mi primer ramadán en Marruecos

11 Ago

Me ha escrito una amiga que está empezando una kafala y ha ido a ver al que será su hijo… me ha escrito para comentarme que ayer salió de la crèche a las 19,30h (otras veces ha salido mucho más tarde) y fue incapaz de encontrar un taxi que la llevara al hotel, tuvo que ir andando, y que por primera vez los hombres que encontraba en la calle la silbaban y decían cosas.

Me he sentido aliviada… siempre me sentía rara cuando hablando con un grupo de gente preguntaban por el Ramadán en Marruecos y todos contestaban que no había ningún problema, que en todos los restaurantes servían comida y que están muy acostumbrados a ver turistas y a que coman en público durante el Ramadán.

Mi primer Ramadán en Marruecos fue una experiencia un poco dura para mi y de la que tengo algunos recuerdos difíciles de olvidar. Estaba sola y el Ramadán no es una época para pasar sola. No conocía mucha gente. Pasaba todo el día, y prácticamente la noche en la créche con los niños, normalmente sola ya que las cuidadoras pasaban el día durmiendo. La cocina del hotel no funcionaba durante Ramadán, igual que muchos otros sitios aprovechaban para hacer obras de reforma. En Ramadán, durante la oración de la tarde, cuando las calles estaban desiertas, fue la única vez que me molestaron por la calle…

niños jugando el primer día de ramadán



Un día llegué a la créche por la mañana, antes que abrieran la oficina, como cada día, y con O., el jardinero, había un hombre al que le estaba preparando un té a la menta. Cuando abrieron la oficina el hombre entró, dejó a un niño de 6 años al que yo no había ni visto y se fue. El niño no paraba de llorar y el Director se sentó en el suelo con él en brazos en medio de la sala de juegos para consolarle, un montón de rato. Este fue mi primer abandono. Una de las cuidadoras me dijo: “Ha venido en autobús con el niño desde Rabat para dejarle, imagínate ¡y hacer eso en Ramadán!

Durante ese Ramadán vi unos cuantos abandonos en los 11 días que estuve, como en ninguna otra época del año.

El sábado siguiente estaba sola, como siempre, por la mañana, metida en el parque con los niños, y entró una mujer con un recién nacido en brazos y me dijo algo en árabe. Le hice saber que no entendía y llamé a una de las cuidadoras. La mujer estuvo hablando un rato con ella y luego se fue con el niño. Me dijo la cuidadora que le había pedido dejar al bebe para que le dieran de comer y que volvería después a buscarlo, acababa de salir del hospital, pero la cuidadora le dijo que no porque la oficina estaba cerrada y ella no podía hacerse responsable. Dos horas más tarde vino un hombre a dejar al bebe que se había encontrado en la calle.

Cuando por la mañana veía de lejos alguien sentado en la puerta de la créche no quería acercarme. Iba andando despacio. Normalmente era gente que se acercaba para dejar cosas en el centro, comida, pañales, jabón… Durante el Ramadán mucha gente lleva cosas a los centros, forma parte del zakat que se debe hacer en Ramadán.

Mi segundo Ramadán fue radicalmente distinto, disfruté de romper el ayuno en compañía, de cenar, no estuve sola, no vinieron a dejar a niños… y conseguí la kafala.
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