la primera mirada

6 May

Cuando llegué a Marruecos, con mi madre, era ya por la tarde y el sol se fue poniendo mientras el taxi nos llevaba del aeropuerto al Hotel, un Hotel que había escogido al azar mirando la guía de Trotamundos, en una ciudad que no conocíamos y de la que no sabíamos demasiadas cosas (excepto las tres páginas que le dedicaba la guía que compré en el Corte Inglés de la calle Preciados de Madrid mientras esperaba que me legalizaran unos papeles en un Ministerio).

 

Era de noche cuando llegamos y Hassan nos preguntó cuántos días íbamos a quedarnos: No lo sabemos aún. Eran solo las 7 de la tarde y le preguntamos hacia donde estaba el centro para ir a dar una vuelta. Nos lo explicó muy bien, pero por esas cosas del destino, quizás los nervios, el avión y nuestra poca habilidad para orientarnos fuimos en dirección contraria hablando sobre la cita que tenía en día siguiente con la asistente social en el Hospital… y después de dar unos pasos nos topamos con una puerta que tenía un letrero en francés: ¡Es aquí! Esto es la crèche – le dije a mi madre – el niño estará aquí dentro.

 

Por la mañana, al entrar en la crèche con la asistenta social un niño nos miraba sonriendo desde un caminador en la sala y al entrar vino corriendo y cogió la mano de mi madre. La sala era muy grande, llena de luz, y desde la entrada se veía vacía.

 

Se acercaron la secretaria y una de las cuidadoras y la asistenta les preguntó si podía hacer la kafala del niño que tenía a mi madre cogida de la mano. Después de hablar un rato me dijeron que no, que había solo un niño que podía ser kafalado, y me preguntaron si quería verlo. Casi antes de poder decir que si me lo pusieron en brazos. Era un bebe muy pequeño, mucho más de lo que me había imaginado que sería y temblaba. No me atrevía a mirarlo porque aún estaba pensando en el niño que cogía la mano de mi madre y porque notaba que no estaba a gusto en mis brazos. Entonces mi madre se levantó y le dijo: ¡Qué ojos tan bonitos que tienes! Y entonces levantó la cabeza y me miró… y si… tenía unos ojos preciosos, enormes y negros.

 

Por la tarde cuando volvimos después de haber ido al juzgado estaba en brazos de una chica belga que estaba haciendo de voluntaria y le pedí si lo podía coger, otra chica le dijo que iba a adoptarle y ella me preguntó si no me daba miedo quedarme con un niño que no miraba a los ojos.

 

Hoy han pasado ya 3 años de esa primera mirada llena de miedo.

 

Ahora nos miramos los dos a los ojos y por la noche cuando le pongo a dormir me pone las manos en las mejillas, me coge la cara y me dice: Mírame, mama, todo el rato… y me quedo así hasta que se duerme.
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3 comentarios to “la primera mirada”

  1. Noèlia 10 mayo 2011 a 8:51 AM #

    oh, sí. Es una maravilla ver como han cambiado a mejor nuestros hijos…

  2. Sandra 8 mayo 2011 a 6:09 PM #

    Me encanta…

  3. madredemarte 6 mayo 2011 a 10:45 AM #

    ¡Qué bonito!
    Yo también adopté un hijo que no me miraba a los ojos y que hoy no deja de mirarme.

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