la escuela tradicional

12 Mar

La escuela tradicional en Marruecos, la maktab (la madrasa sería al escuela en general), como en otros países islámicos se basa en el aprendizaje del Corán para formar buenos musulmanes. El concepto de buen musulmán no se limita únicamente a cumplir con las obligaciones religiosas.

La sociedad islámica da valores morales y bases de comportamiento fundamentados en la religión islámica, por lo que el objetivo de la enseñanza coránica es religioso y moral.

A diferencia de la evolución que ha tenido la enseñanza en el resto de mundo, la escuela tradicional islámica se ha mantenido prácticamente igual, seguramente por su simpleza.

El faquí (o maestro) escribe en una tabla (lohas) el texto, los alumnos repiten el texto hasta memorizarlo y lo leen en alto para comprobar la pronunciación, el Corán se escribe sin que el maestro de explicaciones sobre su significado, se aprende el texto sagrado por la bendición (baraka) que supone poseerlo. En el proceso de memorización, el niño, va aprendiendo el alfabeto, a leer y a escribir, la ortografía, la caligrafía, la entonación y más adelante la comprensión del Corán. Una vez ha sido memorizado es responsabilidad del niño comprenderlo dentro de su propia vida. Hasta este punto se cree que el niño es incapaz de distinguir entre el bien y el mal.

Esta pedagogía sigue unos principios psicopedagógicos:

–      Sólo se enseña al niño lo que puede asumir según su edad y nivel

–      El faquí debe asegurarse que ha sido asimilado el texto antes de pasar a la siguiente fase, partiendo de lo más difícil a lo más fácil. Es un método gradual que deja para más adelante lo que requiere esfuerzo y capacidad intelectual.

En una clase tradicional hay tres niveles (primario, medio y avanzado) que se encuentran juntos en la misma clase y el faquí los atiende haciéndolos funcionar de forma simultánea. Los más pequeños se inician en la escritura, aprenden de forma oral el alfabeto, mientras los mayores recitan el texto que se han aprendido y el maestro dicta materia nueva y corrige los textos. El material que usan los alumnos para ello son los mismos que se usaban en las primeras escuelas: la tablilla, la tinta y una esponja para borrar. Esta pobreza de materiales ha permitido que las personas con menos recursos pudieran acceder a la educación y aprender a leer y escribir. El método también el mismo para todas las escuelas, igual que el orden de las suras a aprender, se empieza por la primer sura (Al-fatiha) y la siguiente a aprender es la última (Al-nas) subiendo hasta llegar a la segunda.

Una vez el alumno a memorizado el Corán, en Marruecos, el maestro escribe en la tabla suras que elogian la memorización del libro sagrado, y se envuelve en un pañuelo de seda (sabnia) usado por las mujeres en los días de fiesta para que el niño lo lleve a su casa. Entonces se convierte en taleb.

La memorización se realiza en diversas fases y al final de cada una de las fases se hace una pequeña fiesta (jatma).

 

La foto que os pongo no es en Marruecos pero pertenece a una exposición de enlacefotografías de Luís López “Gabú” titulada Madrasas africanas que se pudo ver en 2009 en el Museo Nacional de Antropología en Madrid (creo que se ha podido ver en otras ciudades también pero desconozco si actualmente se puede visitar en algún sitio)

 

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