aid el-kebir

19 Nov

Esta semana ha sido la fiesta de Aid el-Kebir, la que se conoce por la Pascua Grande o la fiesta del sacrificio o del cordero ya que se sacrifica un cordero en honor a Ibrahim (Abraham). Esta fiesta marca también el ecuador del mes de Dhul al Hidjá, el mes de la peregrinación a la Meca.

A medida que se acerca el día las familias, todas juntas (padres, hijos, abuelos…) se desplazan al mercado de animales para encontrar el mejor cordero, ni muy joven ni muy viejo, bien engordado y con buen aspecto.

Una vez pactado el precio que, como casi siempre en Marruecos, requiere su ceremonia de regateo, se llevan el animal a casa y espera el día del sacrificio al cuidado de los niños que le llevan atado de una cuerda por la calle.

En los pueblos y ciudades se oyen durante estas fechas los balidos de los animales y el olor de cordero. En realidad se podría sacrificar cualquier otro animal, macho, en la celebración de esta fiesta, está permitido, sin embargo el preferido es el cordero, ya que igual que en el cristianismo el cordero simboliza la mansedumbre, la paz y la inocencia, es la carne que nos libera de los pecados. Durante esta época el precio del cordero se dispara, igual que pueda pasar con algunos productos en España por Navidad, y algunas de las familias tienen que endeudarse para poder comprarlo. El poder comprar un ejemplar entero, de calidad, denota el estatus social de la familia.

La tradición prohíbe que se afilen los cuchillos delante del animal antes del sacrificio, es por eso que el día antes se puede ver a los hombres afilándolos en la calle, tampoco dirigirle malas palabras y por supuesto evitar al máximo su sufrimiento mediante un corte limpio en el cuello, siguiendo el ritual islámico para el sacrificio.

El animal en las ciudades suele sacrificarse en el terrado del edificio con toda la familia junta y, una vez sacrificado, se despelleja dejando secar la piel en el tendedero, se desangra bien, se quitan las vísceras y se prepara para realizar un asado (menchui) o keftas a la brasa.

Este primer día se comen brochetas hechas con trozos de corazón, pulmón… envueltas en tiras de grasa del cordero y las vísceras en una especie de guiso, , las cabezas y las patas se asan en una hoguera en la calle para la cena. Al día siguiente se compartirá con toda la familia y amigos el asado y las keftas que se han preparado, junto al té a la menta que no puede faltar nunca, fanta y coca-cola. Como en Ramadán los días son un ir y venir de visitas de familia, amigos y vecinos.

En Marruecos, país donde abundan los puentes festivos, esta fiesta se prolonga aunque las fiestas oficiales hayan concluido. En España también se celebra esta fiesta, aunque solo es festivo en Melilla (almenos este 2010).

  

 

En los barrios donde hay una presencia musulmana significativa (ya sea de origen marroquí, argelino, paquistani…) esta mañana se pueden ver las mujeres vestidas con la ropa de fiesta, shilabas nuevas de conjunto con el hiyab, los niños con traje de fiesta, los hombres con la camisa blanca larga y el casquete… y sobretodo, las carnicerías llenas y las camionetas frigorífico esperando en la puerta para sacar más corderos a medida que se acaban. Es imposible comprar el cordero hoy si no lo tienes encargado.

Desde hace unos años, por cuestiones sanitarias, no está permitido hacer el sacrificio del animal uno mismo, fuera del matadero.

http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/20101116/sacrificio-nostalgia/589826.shtml

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