hoy hace un año, en Marruecos

21 Sep

Una amiga, madre de dos niños adoptados (uno de ellos nacido en Marruecos), me ha enviado este texto que escribió con motivo del primer aniversario de la kafala. Espero que os guste tanto como me gusta a mi.

Hoy hace un año, en Marruecos.

 
Llegué a Marruecos en un invierno gélido, y volví de allí en una primavera radiante, cálida y luminosa.

Del pueblo en el que nació mi hijo recuerdo el olor a mar, los carros cargados de fresas en todas las esquinas y el canto del muecín llamando a la oración.
Recuerdo también los atardeceres en la playa, las mareas cambiantes, los baches en las calles, los taxis pequeños, casi siempre compartidos, con los que íbamos a todos los sitios. Y la calle estrecha y larga, la puerta pintada de azul y las letras que identificaban la crèche a la que entrábamos dos veces cada día.

Me acuerdo del primer día, de la llegada al aeropuerto, del viaje en taxi hasta nuestro destino, de la búsqueda de un cajero que funcionara y el encuentro con la abogada. La amabilidad, la hospitalidad de la gente, que nos hizo sentir como en casa aquellas 6 semanas. La extrañeza y la desorientación que supuso pisar por primera vez aquellas calles, que luego se convertirían en una segunda piel.

El cansancio, y el miedo. Y la ilusión.

En cambio, apenas recuerdo nada del encuentro con mi hijo. Sé que estaba en un corralito, donde jugaban a veces los niños de entre 1 y 2 años, que le senté en mis rodillas y que le pedí a una mujer que estaba por allí (y que aún hoy no sé quien era) que nos hiciera algunas fotos.

Luego entramos muchísimas otras veces en la crèche y aquella sala en forma de ele, el dormitorio lleno de cunas donde los niños lloraban sin que nadie les atendiera, el patio lleno de rincones peligrosos, lo llegamos a conocer como la palma de nuestra mano. Y los niños, sobretodo los mayores, sobretodo uno de ellos, de 3 años, que se lanzaba cada día a mis brazos, me pedía besos, me pedía abrazos. Todavía está en la crèche, y todavía le tengo clavado en el corazón. Y la cola de los tres chicos mayores (cuatro con mi hijo mayor) para que les hiciera el tatano. Y las cuidadoras que me pedían que les buscara marido, que me ofrecían como marido a sus hermanos y vecinos.
Mi hijo pequeño esperaba en la cuna, apático, como si hubiera tirado la toalla, y a diferencia de otros bebés, no mostraba demasiadas muestras de emoción al vernos a su hermano y a mí. Se dejaba coger en brazos, sí, le gustaban las cosquillas, sí, pero rehuía la mirada y le daba lo mismo que lo cogiera, que le dejara en el suelo o quedarse en la cuna. Poco a poco fue cogiéndole el gusto al patio, al sol que cada día brillaba más, al tobogán; pero los avances eran casi imperceptibles y yo me recuerdo a mi misma pensando, “por dios, cuánto trabajo vamos a tener”.

El día de la entrega del niño, en cambio, lo recuerdo minuto a minuto. El té con menta en el bar delante del juzgado, la espera, el dolor de espalda, las llamadas a la crèche porque el asistente social no aparecía, el viaje en taxi hasta la crèche con el juez, las amenazas de este de no entregar al niño si no aparecía de una vez el jodido asistente social, las carreras de las cuidadoras buscando a alguien, la llegada del sustituto, la riña de la abogada por no haberle llevado ropa al niño y el llanto de mi hijo en el coche, cuando dejaba atrás todo lo que había sido su vida.
Yo sólo sabía decirle “Safi, safi, safi“.

Y subir la escalera hasta el apartamento con mi hijo en brazos, abrir la puerta, dejarle en el salón.

Aquella tarde no salimos, a mí me dolía mucho la espalda y no me atrevía a andar con dos hijos por la calle. Me senté en el sofá mientras les veía jugar con los coches y la pelota, y de vez en cuando, mi hijo pequeño se acercaba a mí, me abrazaba, y gritaba: “Mama”. Sonrió como no lo había hecho ningún día. Pegó palmas. Y nunca más volvió a desviar los ojos cuando yo le miraba.

Todo esto ocurrió en Marruecos, mientras el invierno se convertía en primavera. Y empezó exactamente en tal día como hoy, hoy hace un año.

______________________________________

comparte este artículo en FaceBook

Tambien puede interesarte:
Anuncios

Una respuesta to “hoy hace un año, en Marruecos”

  1. Sandra 21 septiembre 2010 a 4:18 PM #

    Y un buen momento para colgarlo… cuando el verano se convierte en invierno…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s